Pierce Brosnan encarna por primera vez al agente 007 con la elegancia y sofisticación natural que le valieron el aplauso de la crítica en este thriller de espionaje con la secuencia inicial más sobrecogedora de la serie Bond. Cuando una agente del M16 (Sean Bean) se convierte en un criminal dispuesto a controlar el mundo con una terrorífica arma satélite. Bond se ve obligado a perseguirlo desde Cuba hasta Rusa pasando por Monte Carlo y Suiza todo ello bajo la mirada de una seductora femme fatale (Famke Janssen) que no se detendrá ante nada para detener al intrépido espía.