Ahí estaré, Mamima es un poemario que se adentra en el arte de permanecer: en la quietud que sucede al vértigo y en la ternura de lo que resiste. A través de un diálogo con su abuela —figura tutelar y origen del afecto—, la autora recorre cuatro movimientos del habitar interior: estar, afirmarse, ceder y reconciliarse. Con una voz contenida y precisa, convierte lo cotidiano en materia poética. El libro medita sobre la posibilidad de vivir con lucidez y gratitud e invita a detenerse en un lugar donde la sensibilidad pugna por volverse presencia.