Un hondo y crudo relato de reconciliación en el que el olor de la realidad se funde con el de los sueños para mostrarnos el secreto de nuestra frágil naturaleza. Durante un largo viaje en tren, una mujer escribe a su madre la carta que le debía. Se propone revelarle todas sus desdichas, muchas de sus alegrías. Se propone sobre todo llevar a cabo la mayor ofrenda de amor de la que es capaz. Escribe, dice en la carta, desde su fosa séptica, ese lugar en el que se acumulan los horrores. Pero todo confluye en este soberbio relato de redención en el que hasta las ratas tienen nombre: lo repulsivo y lo maravilloso, el pasado y el presente, el duelo y la felicidad, lo físico y lo emocional, la muerte y la vida.