Lanzado en 1959, marcó el debut de Nina Simone con Colpix Records, fusionando jazz, gospel y folk con un impactante toque orquestal. Este álbum se apoya en exuberantes arreglos de cuerda, Una audaz innovación que resaltó su profundidad vocal y demostró la capacidad de Simone para trascender géneros con una gracia natural.