El apogeo del pop barroco estadounidense -o pop de cámara- se extendió desde 1966 hasta principios de los setenta. Utilizaba cuartetos de cuerda, clavicémbalos y vientos de madera para crear una melancolía de verano a otoño que era bastante nueva, y bastante alejada del rock'n'roll tal y como Eddie Cochran lo habría conocido.