¿Cómo abrir el corazón a nuestros padres, a nuestros abuelos, a nuestroshijos…, cuando la vida ha sido dura y complicada? ¿Cómo integrar lodifícil? ¿Cómo dar un buen lugar a lo que nos hiere, nos irrita o nosdesasosiega? No hay una respuesta única, pero Eva Bach y Cecilia Martíhan logrado algo bello, inspirador y de una gran utilidad: una obra quenos brinda claridad, fuerza y serenidad.A través de sus cartas, nos invitan a reflexionar sobre cómo amarnuestro origen y asumirlo tal como es. En una conversación amena, dulce,entretenida y sabia, alumbran lo que a menudo no vemos en las relacionesentre padres e hijos, nos recuerdan la dignidad de ser lo que somos ynos ayudan a calmarnos ante las exigencias de modelos idealizados orígidos. Las palabras son un bálsamo para el alma cuando llevan mensajesde vida. Y este libro está lleno de esperanza, respeto y vitalidad.