Cada día más gente en el mundo se siente extraña en su propia ciudad. Convertidas en productos, nuestras urbes están siendo gestionadas por gente que parece más ocupada en competir por un presunto éxito internacional que por crear entornos que mejoren la vida de los vecinos, un desarrollo económico más justo, una cultura accesible o espacios de convivencia y socialización. Sin embargo, en este libro Pedro Bravo también llama a la esperanza: en un momento en que el planeta se encuentra inmerso en una deriva autoritaria, nacionalista e individualista, plantea una de serie de líneas de pensamiento y actuación que nos pueden ayudar a recuperar esa comunidad que llamamos ciudad.