Aquí tenemos nuevamente un ejemplo ideal de un libro ilustrado. Porcuarta ocasión se reúnen a conversar los lápices de Arnoldo Kraus yVicente Rojo. Como en un concierto de improvisación, cada uno de losautores nos habla, con su lenguaje, del polvo —origen del hombre y deluniverso— a través de sus miradas, sabias y sonrientes. Cada página nosregala un contrapunto gozoso entre la poesía escrita y la poesíagráfica. El juego está dispuesto, basta abrir las tapas del libro, quesiempre cerraremos con el consuelo «del polvo de estrellas de unacanción».