LOUISE GLÜCK (Nueva York, 1943), Premio Nobel de Literatura 2020, inaugura con Ararat (1990), el quinto libro de su trayectoria, su particular estilo poético que luego mantendrá a lo largo de toda su carrera: yano se trata de recopilaciones de poemas más o menos cohesionados, sino de libros construidos casi como unúnico poema en partes, en torno a un solo tema, dondelos símbolos funcionan por acumulación y cada textoaporta un contexto a los demás, multiplicando las interpretaciones y los puntos de vista sobre la experiencia del sujeto lírico. Ararat toma su título del cementerio judío homónimo de Nueva York. Los poemas abordan el luto posterior a la muerte de un padre mitificado, enterrado allí, donde además descansa una de sushermanas, fallecida prematuramente y que será tambiénuna presencia constante en el libro. La poeta explora el mundo de las mujeres sobrevivientes de la familia —la madre, la hija, la hermana— en un tono lacónicoy reticente que abandona definitivamente la pirotecnia verbal de sus primeros poemarios y conecta con elsilencio y el distanciamiento emocional que ella misma relaciona con su padre fallecido, un tono contenidoque un crítico equiparó con «la clase de lenguaje que uno usa antes de ponerse a gritar».