A los que nazcan más tarde (BMG, 2021), la primera entrega de la colaboración con el productor sevillano David Cordero y el multiinstrumentista catalán Marc Clos, fue el primer disco de una trilogía de la que Así caen los días es la segunda parte y donde las intenciones mostradas en el trabajo anterior se vuelven aquí más sólidas, más certeras, mejores. Una idea que surgió durante el confinamiento duro de hace casi dos años y se ha ido construyendo sin que ninguno de los tres músicos, localizados en puntos diferentes del mapa, coincidiera en persona. Hay algo muy difícil que Ramón Rodríguez hace con una normalidad irritante: todo lo que lleva su voz, sin importar el estilo, lo convierte en suyo, en conocido, en familiar. El imaginario urbano y desigual desplegado en Así caen los días se va trenzando como si Ramón, David y Marc, en lugar de componer por encima del hombro, lo hicieran desde dentro de cada persona que lo escucha. Este nuevo trabajo funciona al margen de debates sobre estilos y pasatiempos similares porque, tanto si se entiende como si no, son discos como este los que hacen que la música de un país entero avance hacia lo especial, lo bello y lo importante.