La música de Johann Sebastian Bach siempre ha formado parte de nuestras vidas, una fuente de la que hemos bebido desde la infancia hasta la edad adulta. Pase lo que pase, nos enfrentemos a lo que nos enfrentemos, esta música eleva y da profundidad, inspira y reconforta, es portadora de claridad tanto como de sorpresa. Es de una perfección tan absoluta que trasciende las formas y los instrumentos para los que fue creada originalmente.