
Con numerosas grabaciones de estreno mundial, este es el primer álbum dedicado a la música de un laudista y compositor paduano del siglo XVI: una secuencia de fantasías y danzas virtuosas e incansablemente creativas. La música de este álbum proviene de la colección de 1582, Novae tabulae musicae testudinariae hexachordae et heptachordae. El frontispicio muestra una figura, probablemente el propio Barbetta, arrojando un laúd roto al fuego, bajo el cual se lee una inscripción desafiante: «Jamás confiaré voluntariamente el laúd al ignorante ni al envidioso, sino a uno nacido de la llama, pues ni la ignorancia ni la envidia podrán jamás alcanzar lo que él logra». Más allá de la colección en sí, poco se sabe de su autor, Giulio Cesare Barbetta (c. 1540-c. 1623). Al vivir y trabajar en la ciudad universitaria de Padua, Barbetta estuvo evidentemente expuesto a los modelos culturales alemanes a través de los miembros de la nobleza alemana que transitaban por la ciudad. Muchas de sus 14 Fantasías son complejas obras contrapuntísticas a cuatro voces, que exigen tanto dominio técnico como una profunda comprensión de la estructura musical por parte del intérprete. En contraste, Barbetta también compuso (o elaboró) no solo danzas tradicionales italianas como el Saltarello, sino también piezas de carácter exótico, como la Moresca, una danza tradicional morisca del norte de África.