Desde mediados de la década de 1810 hasta el final de su vida, Beethoven nunca dejó de probar las formas legadas por Haydn y Mozart. Su dos últimas sonatas para piano y violonchelo dan testimonio de esta obra estructural llamada a abrir tantos espacios nuevos... como el Trifles definitivos, ¡tan confusos como innovadores! Dos corpus enlazados inteligentemente por Andreas Staier y Roel Dieltiens en estas lecturas donde la elocuencia y la interpretación históricamente informada son uno.