Un disco marcado por el ánimo nómada de su creador, con paradas en Camboya, Bali, Londres, Nashville o Tokyo, y canciones escritas en tránsitos y habitaciones de hotel. Con la voz de Lo-Fang, un falsetto hipnótico y lleno de alma, emergiendo de entre ritmos que van de lo minimalista a lo decididamente sinfónico, de lo atmosférico a lo eufórico, y doce canciones que se disponen como una novela escrita con una prosa tan elegante como leve, misteriosa y bella.