Continuación directa de Blue Lights, Volumen 1, este segundo volumen lleva aún más lejos la maestría de Kenny Burrell con el claroscuro. La guitarra suena más segura, los intercambios se extienden, el ritmo se profundiza, casi hipnótico. Nada es forzado,todo se mantiene bajo control. Burrell crea una atmósfera nocturna densa, da a los solistas espacio para respirar y luego estrecha el marco. Un disco maduro y fluido que confirma una visión y la afirma con calma, con una elegancia asumida.