Bobby Caldwell, conocido principalmente como un suave titán del soul de ojos azules, trascendía las etiquetas de género con consumada facilidad; era un icono musical de auténtica clase y versatilidad, apreciado en todo el mundo. Su álbum autotitulado de 1978 es una obra maestra atemporal de sofisticada brillantez jazzy soul y es estrictamente canónico.