Si 'Goodbye, Asshole' fue la noche desenfrenada -riffs potentes como el tequila, suelos pegajosos y el caos del último trago aullando en el vacío de una ciudad que se desvanecía-, entonces *Boone* es la implacable mañana siguiente. El sol resquebraja las persianas. La cabeza palpita. Cada mala decisión brilla bajo la luz cruda, innegable y sin ambages. El segundo álbum de Fuckwolf reduce su frenética energía scuzz-wave a nervios expuestos: las líneas de bajo acecha como el pulso de una resaca, la batería impacta como una palmada que silencia la alarma, y ??los acordes de guitarra chisporrotean como el café quemado.