Un compulsivo sobrecompartidor, Grant lo expone todo para una cuidadosa repregunta en su obra más biográfica. En una década de hacer discos por sí mismo, ha experimentado juguetonamente con el estado de ánimo, la textura y el sonido, tanto mejor para actualizar la seriedad de sus pensamientos. En un extremo de su arco iris musical, es el pianista curtido en mil batallas, en el otro, un robusto autor electrónico. 'Boy from Michigan' conjuga ambas cosas a la perfección.