El Cuando Brahms compuso su Réquiem alemán, no pensó demasiado en la salvación de los difuntos. Con su música, Brahms quería consolar a los afligidos, por lo que decidió prescindir del texto latino habitual de la Iglesia Católica Romana y eligió textos alemanes de la Biblia de Lutero. Sin embargo, o precisamente por eso, la obra emocionó al público y la convirtió en un éxito triunfal para Brahms. En esta interpretación, Christian Thielemann, sin duda uno de los directores más destacados de la música sinfónica romántica, en el podio de la Filarmónica de Viena, junto con el Wiener Singverein, el coro que interpretó por primera vez los tres primeros movimientos del Réquiem en diciembre de 1867, y un dúo de cantantes excepcionales,