Músicos de distintas procedencias, todos ellos irrepetibles, al fin juntos vibrando al unísono, o simplemente un puñado de amigos que se echaban de menos y se juntan en el estudio para celebrar el amor que los une como si no hubiera mañana. Haciendo lo que más les gusta, en total libertad y a la vez dejando una foto histórica para el recuerdo. Con la experiencia audiovisual siempre en primer plano, estas improvisaciones se han convertido finalmente en canciones enormes repletas de matices y texturas que transpiran sensibilidad y brutalidad a la vez.