Este doble vinilo, grabado en Bruselas en febrero de 1976, captura a Tangerine Dream en un momento crucial. Entre la improvisación total y el dominio tecnológico, secuencias de Moog, texturas de Mellotron y las líneas de guitarra de Edgar Froese se entrelazan en un flujo hipnótico. Dos piezas largas, tensas y orgánicas extienden el espíritu de Ricochet, abriendo nuevos horizontes sonoros. Un documento crudo, grabado en cinta, donde la emoción prima sobre la forma.