En el libro, un buen número de poemas tienen un tono metafísico y existencial. Franz Wright, un poeta atormentado que nunca encontró un lugar cómodo en la vida, toma el título como metáfora del difícil o imposible caminar con Dios: esa lucha interna y vital por dar explicaciones a sí mismo y a la inexpresividad divina, por encontrar razones que justifiquen la existencia, por buscar explicación al viaje imposible que, no pocas veces, resulta ser la vida del ser humano, y por el deseo de un destino que es inviable alcanzar. Una de las muchas cualidades del libro es que expresa y transmite su situación vital sin caer en clichés sobre terapia y recuperación, y sin ser sermoneador ni redundante.