Sexta entrega de una serie de seis antologías de relatos. Kenny Dorchester se quedó un momento paralizado por la sorpresa, con la mano vacía ante la boca, oyendo como el mono masticaba ruidosamente la tostada. Entonces, antes de que entendiera qué pasaba, la larga cola del monito le pasó como un látigo por debajo del sobaco y se enroscó en torno al vaso de leche, que desapareció en un abrir y cerrar de ojos.