Chesterton, como biógrafo estuvo siempre a la alturade los mejores. Lo que le llevó al género biográficofue, muy probablemente, su generosidad humana, su gran capacidad para el entusiasmo y su gusto por la polémica. Las biografías de Chesterton no son excesivamente objetivas como tampoco son convencionales ni académicas, ni destacan por su tamaño, su erudición o porsu aparato crítico o documental, pero resultan siempre apasionantes y esclarecedoras, están escritas conapasionamiento y un enorme vigor e inteligencia y tocan mil asuntos aparte del personaje principal, para iluminar así, de forma un tanto oblicua, la humanidaddel personaje pero también a su época, igualmente protagonista.