Reflexión del autor sobre Carmen Martín Gaite.Pienso en volver a leer algo de Carmen Martín Gaite. La primera vez fue siendo muy joven, con Entre visillos, que me encantó y consideré un pleno acierto. Creo que a lo largo de los años la he releído alguna vez y, en muchas otras ocasiones, he pensado en hacerlo. Pocas obras retratan una época como esta novela, es una de esas obras insustituibles. Para señalar la fuerza con la que este tipo de literatura está arraigada en la memoria y el afecto, cabría citar también Nada y La plaça del Diamant.Martín Gaite ya poseía esa presencia importante y destacada desde su juventud entre los nombres de su generación. Destacan también su investigación histórica y su regreso a la novela tras años de no cultivarla: un retorno espléndido que dio frutos altísimos. Recuerdo que, entre esas obras, me gustó especialmente Irse de casa por la sutileza y complejidad con que combina acciones y personajes.Además, en Carmen Martín Gaite encontramos el ensayo. Es una ensayista de primera categoría, una labor en la que quizá descuella entre los de su generación y que distingue, en parte, su voz. Esta faceta se manifiesta a través de diversos cauces. Pienso en la aportación singular y valiosa que constituye su voz en este campo, y es precisamente hacia ella donde dirijo mi intención de relectura.