Observación social, humor ácido y emoción contenida se dan cita en Caviar caducado, una novela donde Ana Alcolea construye, con prosa envolvente y precisa, un retrato coral de nuestro tiempo a través de personajes tan diferentes como reconocibles, mostrando las contradicciones, miedos, sueños y fragilidades de quienes comparten una ciudad y una época marcada por la soledad, las expectativas incumplidas y la búsqueda de sentido. Cada día, a distintas horas, un autobús recorre la ciudad llevando consigo vidas que se rozan sin llegar a encontrarse. Aurora, que recoge la basura de los demás y reconstruye sus historias a partir de lo que desechan, Martín, atrapado en la rutina de una existencia que siente detenida, Inés, recién viuda y desbordada por una herencia, Marta, adolescente lesionada y, además, herida por la desconfianza del mundo, Melisa y Ciro, madre e hijo obligados a empezar de nuevo lejos de su país, o Carmen, que busca independizarse sin saber todavía cuál es su lugar en el mundo… Todos suben y bajan del mismo autobús sin imaginar que forman parte de un mismo mapa humano, un hilo invisible tejido por pequeñas coincidencias, secretos cotidianos y anhelos universales. Una historia que habla de todo aquello que nos mantiene unidos, una invitación a reconocerse —o a reconocer a quienes nos rodean— en cada viaje, en cada mirada, en cada silencio. Porque, a veces, basta un trayecto en autobús para descubrir un universo entero.