Ceci era una niña que sentía la falta de una amiga para contarle sus secretos. Un día, mientras estaba de paseo, descubrió una perrita abandonada que lloraba de hambre y de frío. Se la llevó a casa y le puso el nombre de Luna. En este momento, se convirtieron en compañeras inseparables y disfrutaron juntas de muchas aventuras. Todo iba bien, hasta que llegó el momento de decir adiós.