Florian Krumpöck, pianista, director de orquesta y director de festivales austriaco, eligió las famosas Baladas para piano nº 1-4 de Frédéric Chopin, así como su 2ª Sonata para piano, para su primera grabación con el sello Sony Classical. El resultado no se corresponde en absoluto con los clichés habituales y permite que surja un mundo sonoro completamente independiente. Libre de cursilerías y manierismos anticuados, se crea una atmósfera que muestra hasta qué punto las melodías de Chopin están influidas por la ópera italiana, especialmente el bel canto. Sin embargo, nunca se descuidan las voces de acompañamiento: comentan, contrarrestan, apoyan las 'líneas vocales'.