¿Es Shakespeare un autor para ser leído antes que representado? La pregunta sobrevuela la idea de estas conferencias, que, paradójicamente, no pueden ser leídas, dada su intrincada historia textual, tal como fueron pronunciadas. Ahora bien, la reconstrucción es un vector para la recreación o imaginación cuando nuestro interés se centra en el «Myriad-minded Shakespeare», como lo llamó Coleridge, un hijo de la naturaleza humana. No la fidelidad a la letra, por tanto, sino la falstaffiana fecundidad del ingenio, sigue siendo la consigna y el punto de fuga de las traducciones y conversaciones sobre Shakespeare de las que forman parte estas Conferencias.