La única obra conservada de Ludovico Roncalli, noble y sacerdote del siglo XVII, son sus Capricci armonici para guitarra española. Esta es la última obra italiana para este instrumento en forma de tablatura. Incluye nueve sonatas que respetan la estructura típica de la sonata barroca. Cada sonata comienza con un breve preludio, seguido de varias danzas en el orden tradicional. En estas obras, el compositor demuestra un notable dominio de las capacidades técnicas y expresivas de la guitarra barroca. La tradición popular, de la que tiene sus raíces la guitarra barroca, se entrelaza aquí con la íntima sofisticación de un músico de exquisito gusto y elegancia, elevando el instrumento a alturas excepcionales.