
En esta novela, por la ruta del recuerdo reconstruye la vida de su hogar, de su barrio Calle S, y de Panamá, dándoles a todos los personajes de su memoria una segunda oportunidad de ser. El «dios mayor de la literatura» enmienda lo que fue con pulso de revancha, a pesar de que la realidad se obstine siempre en aguarnos la fiesta. Con «hondura filosófica y simbólica», según el fallo del jurado que premió esta obra con el Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá, la novela narra el paso de la infancia a la vida adulta de un adolescente en Panamá, que desde la intimidad de su existencia nos habla con «estructura sólida y redonda» de los grandes temas universales. Una novela cargada del imaginario cultural y deportivo de los años ochenta, en una ciudad de Panamá hostigada por su propia circunstancia social y política. Crónicas del solar se lee como un recuerdo largo que vuelve, que lleva al lector por patios limosos, solares sobrevenidos por el fuego, al amor adolescente, a las viejas derrotas y a las grandes victorias, las de todos, las que la literatura nos permite volver a vivir. Quizás ese sea el mayor acierto de esta novela: darle otra oportunidad a nuestra memoria.