Con amor y sensibilidad, Marilyn Cartellone recoge las expresiones y el mundo de un niño de apenas cinco años, transformándolos en cuentos llenos de vida y cotidianeidad. Cada historia es un puente entre generaciones, donde la sabiduría de quien observa con calma se entrelaza con la mirada limpia y asombrada de la infancia. Con las delicadas ilustraciones de María Solías, estas páginas celebran lo pequeño: un gesto, una pregunta, un descubrimiento que se vuelve eterno al ser contado. Es un libro para todos los niños del mundo, y también para los adultos que desean volver a mirar con ojos de niño, recordándonos que la imaginación no conoce fronteras y que la ternura puede hacerse herencia. ''A veces, las palabras más sabias llegan envueltas en la voz de un niño.''