Un viejo avaro, tres fantasmas y una noche que lo transformó todo: la historia más emblemática de la Navidad. Charles Dickens escribió Un cuento de Navidad, el primero y más célebre de sus Cuentos de Navidad, en solo seis semanas del otoño de 1843, aún marcado por la lectura de un informe parlamentario sobre las terribles condiciones de los niños que trabajaban en minas, un tema que le tocaba de cerca: él mismo, con doce años, tuvo que trabajar en una fábrica etiquetando betún mientras su padre estaba en prisión por deudas. Quizá por eso volcó en esta historia una mezcla de indignación y ternura. Asumió parte de los costes de edición porque su editor dudaba del éxito de un libro de esa temática, pero la obra se agotó en pocos días y nunca ha dejado de reimprimirse desde entonces. Dickens leyó el relato en público más de cien veces y concibió el conjunto de sus cuentos navideños como una invitación a la compasión en la Inglaterra victoriana, convencido de que incluso en los inviernos más duros pueden renacer la esperanza y la humanidad. Con esta edición especial, con los cantos tintados, celebramos el espíritu de la Navidad y la vigencia luminosa de un libro que sigue recordándonos que la bondad, cuando llega, siempre lo hace a tiempo. ''Érase una vez -de todos los días buenos del año, el de Nochebuenaen que el viejo Scrooge estaba muy ocupado en su contaduría''.