Vivimos inmersos en una crisis de cuidados de dimensiones extraordinarias. Los retos globales de nuestrassociedades se multiplican, pero la forma de resolverla atención a una población cada vez más envejecidanos sitúa ante una disyuntiva civilizatoria. Podemosreproducir la desigualdad, la precariedad y el abusoque predominan en la actualidad, o apostar por respuestas más equitativas, democráticas y dignificadoras.Este es y será uno de los debates políticos fundamentales de nuestra época. En él es imprescindible contarcon la voz, las reflexiones y el análisis de las propias trabajadoras.