Sus ojos se detuvieron en los míos y habló despacio, como cuando los maestros quieren destacara lo más importante de una lección. -Nunca te he olvidado, Sergio. Pero no solo quería hablar contigo para recordar y saber cómo estás. ¿Guardas tus relatos del instituto? – me lo dijo deteniéndose en cada acento, con una gravedad que no lee recordaba-. El otro día hablé mucho rato con Ángela. Me contó algo que nunca me dijiste en el instituto. Estabais en Segundo de bachillerato. Tú y tus amigos… Júpiter, ¿recuerdas? Incluso abristeis una cuenta de… wattpad se llamaba entonces. Dejas caer que nuestro instituto tenía un misterio.