
El verbo siempre perdurará en la memoria, la palabra del poeta, su vida, su causa. Ese que juega con los versos y que adormece rencores y afrentas gracias a la voz del que los canta. La poesía del flamenco cuyo origen se pierde en la bruma de los tiempos, permanecerá ancestral, eterna, para siempre tal y como será, la palabra del poeta, de ese que cuenta y de ese que canta. Desde la generación del 27 especialmente, la poesía y el flamenco han ido frecuentemente de la mano. La cultura popular y la intelectualidad juntos en un viaje de ida y vuelta donde los versos de Lorca, Miguel Hernández, Pessoa, Alberti o Machado han sido recreados con frecuencia por los más insignes intérpretes del género, desde José Menese, Camarón, Vicente Soto 'Sorderita', Morente, Carmes Linares o Miguel Poveda , complementándose y configurando juntos, el medio perfecto para describir el laberinto de las emociones. El lenguaje universal del Flamenco no conoce de fronteras, ni sabe de orígenes, no entiende más idioma que el suyo propio, tanto es así, que el cantaor bilbaino Juanjo Navas ha venido perfilándose como un cantaor inquieto y original dentro del panorama flamenco actual. Además de participar en numerosos festivales y haber actuado en muy diferentes escenarios, su carrera está avalada con la edición de un primer disco 'Reflejos de Andalucía', donde recrea textos del escritor bilbaíno Beñat Arginzoiz. Purista y heterodoxo al mismo tiempo, Juanjo Navas pasa por ser el primer cantaor de la historia en interpretar una saeta en euskera, aportando con ello una nueva y original vision del género, hecho que junto a su trayectoria, le posibilitó tanto la toma de contacto con la fundación Blas de Otero como la elaboración de este segundo disco 'Digo vivir' donde el cantaor interpreta los textos del poemario 'Redoble de conciencia' de uno de los poetas imprescindibles del siglo XX, Blas de Otero.