Era el grupo que estaba en boca de todos en el circuito rock de Madrid. Músicos experimentados que venían de otras bandas míticas como Tequila se juntaron y lograron que el rock en castellano volviese a la primera división. Tras unos inicios muy subterráneos, firmaron con GASA-DRO y se juntaron con el productor británico Nigel Walker para grabar este álbum, perfecto de principio a fin, con grandes canciones tanto de Calamaro como de Ariel Rot. La propia canción Sin documentos o Dulce condena fueron hits instantaneos y se hizo justicia a ambos lados del Atlántico con un álbum fabuloso e irrepetible.