Gaetano Donizetti tenía grandes zapatos que llenar en su debut en Nápoles en 1823, llegando al Teatro di San Carlo justo después de la partida de Rossini, lleno de talento pero aún buscando su verdadera voz. Alfredo il Grande está influenciado por Rossini, pero también muestra indicios de grandes cosas por venir. La narración es una celebración del heroísmo y la realeza magnánima, que nos lleva a la Inglaterra del siglo IX, donde el rey Alfredo el Grande huye de los vikingos. Revivida dos siglos después del espectacular fracaso de su estreno, esta poco conocida ópera seria ahora puede ser una reflexión sobre los valores humanitarios y los gestos de resistencia contra la destructividad de la guerra.