Serializado en las páginas de El Víbora, Dr. Vértigo obtuvo el premio a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 1990 y no había vuelto a reeditarse. Alicia, 32 años. Casada sin hijos. Reina de su hogar. Su cuadro diagnóstico está por ver, pero el rosario de síntomas es importante: confusión, culpa, ansiedad, delirio, frustración... Lo cierto es que Alicia ya no siente nada. Está vacía. Es carne de cañón. Su última esperanza es el inefable Dr. Vértigo, especialista psiquiátrico ajeno a cualquier terapia conocida. Más allá de la hipnosis, Alicia está a punto de abismarse a pulmón libre en las aguas procelosas de su propia psique.