Sábado, 24 de diciembre de 1994. Cuatro terroristas armados secuestran un vuelo de Air France con destino a París en el aeropuerto norteafricano de Argel. Los 227 pasajeros se encuentran en manos de las fuerzas especiales francesas, un equipo de élite, que tendrá que resolver en menos de 48 horas una situación a la que nunca antes se había enfrentado.