El teatro de Eugène Ionesco (1912-1994) es la realización de un anhelo colectivo fundado en el desparpajo de su ruptura lógica, en la huida inexorable desde lo natural visible, elementos que están en la base misma de su comicidad. El asesino sin gajes, Escena para cuatro personajes y La ira representan magistralmente la teoría y la estética del gran autor rumano. Ionesco formula con lucidez sus concepciones básicas: “el humor es libertad”, “la imaginación no es arbitraria, es reveladora”, “nada más racional que la imaginación”. Lo irracional es la vida. De ahí un realismo que llamaríamos interno, no sólo del individuo, sino de la sociedad entera.