
A partir de los últimos días de García Lorca en la capital, Montero Glez construye un apasionante recorrido por el Madrid más oculto y literario. A través de una voz íntima y poética, Montero Glez traza un recorrido físico y emocional por su propia biografía con el trasfondo de Madrid como espacio simbólico y real, en una especie de cartografía personal que combina literatura, música, filosofía y antropología. Federico García Lorca es su guía espiritual y mítico, especialmente a través de su vinculación con el parque del Retiro, la estatua del Ángel Caído y los poemas de Poeta en Nueva York. A partir de ahí, Montero Glez entreteje una red de resonancias entre la ciudad, la muerte, el exilio y el arte flamenco, con referencias a Warhol, Sabicas, Morente, Camarón, Thomas de Quincey, Baudelaire y Pío Baroja, entre otros. El autor convierte su caminar por Madrid en una investigación detectivesca y lírica de las raíces del arte jondo, del duende, de la cultura gitana y de los fantasmas históricos que pueblan las calles, bajo las cuales laten los antiguos cementerios y los secretos de la ciudad.