«Erase una vez en el gueto. Mientras todo moría a sualrededor, un viejo se empeñó en dibujar un mapa. Pero como sus piernas no lo sostenían, como no podía ira buscar los datos que necesitaba, pidió a una niñaque lo hiciese por él.» En la Varsovia de nuestros días, Blanca tomará por cierta esa leyenda y se lanzaráa la búsqueda del mapa de un mundo en peligro.Mayorga indaga en el ángulo más oculto de la memoria trazando así una cartografía del cuerpo, del gesto y de laconciencia. Presente y pasado se interpelan para interrogarnos y ofrecer pistas de lo que está a punto deocurrir. Si «hacerse preguntas es mucho más difícilque medir y dibujar», ¿cuáles son hoy las nuestras?