Charlie tiene quince años y echa de menos a su padre, sobre todo desde que su madre tiene una nueva pareja. Por si fuera poco, su mejor amiga acaba de besar al chico que a ella le gusta. Desde entonces, Charlie siente que una invisible pantalla de cristal la separa del mundo. Pero entonces aparece Pommes, y lo que parecía un muro se convierte en una ventanilla que puede bajarse. Gracias a él, Charlie vuelve a asomarse a la vida y a extender la mano hacia el cielo.