Deportividad, amistad y crushes en una serie que sigue creciendo. Cuando Kristy ve las ganas que tienen sus hermanos pequeños de jugar en un equipo de sófbol, decide montar uno ella misma. Puede que no sean campeones del mundo (¿cómo podrían serlo con Jackie, un auténtico desastre con patas, en sus filas?), pero nadie les gana en espíritu de equipo. Además, Kristy se cuela por el entrenador del equipo rival. ¡Un flechazo con todas las letras!