El desesperado es un enjambre de luces y de sombras, de imágenes y de símbolos, de diatribas y de emociones. Tiene la cualidad de atrapar a quienes lean esta novela y lanzarlos a un universo impensado, revelando visiones paradisíacas e infernales que provocan, por momentos, serenas melancolías. Feroz en sus opiniones, el corazón de Bloy se vuelve compasivo ante el espectáculo del sufrimiento. León Bloy escribió El desesperado como si estuviera barrenando, y en nombre del Pobre rechaza el presuntuoso humanismo burgués y clerical. Esta novela llameante se levanta como un gigantesco dique frente a un conformismo muy evidente en la actualidad.