La poesía es el refugio donde aprendemos a nombrar lo que duele y a reconocer lo que aún no sabíamos que habitaba en nosotros. El día que dejó de llover es una invitación a mirar de frente la calma después del caos, a reconciliarse con la pérdida y con uno mismo. Este poemario recoge los fragmentos que permanecen tras la tormenta: amor, ausencia, ternura y renacer. Cada poema es una vuelta a casa, una manera de recordar que, después de la lluvia, siempre llega la claridad.