Este manuscrito pretende mostrar las debilidades y fortalezas tanto del lector como del escritor, con poemas preparados para cualquier guerra que hablan desde una paz próspera y duradera. Aborda los temas de siempre desde otro prisma, quizá uno de sus secretos, convirtiéndose en un instrumento capaz de estremecer más allá del instante: un eco que permanece, guardado en la memoria y grabado en lo más profundo. De lo que no es poesía, no soy dueño, la vida dirá.