El diablo de la botella. Un hawaiano llamado Keawe viaja a San Francisco, en donde un triste millonario le propone venderle por cincuenta dólares el mágico hacedor de su riqueza y su pena: una botella de vidrio blanco como la leche, con vetas tornasoladas, en cuyo interior se agita un diablo «como una sombra en un fuego». El ladrón de cadáveres, uno de los mejores cuentos de Robert Louis Stevenson, está basado en un caso real que estremeció a la opinión pública escocesa, el cual involucró a un prestigioso cirujano, sus estudiantes, y oscuras maniobras delictivas para comprar cadáveres a un grupo de asesinos. En el relato de Robert Louis Stevenson se da misma dinámica, pero desde la perspectiva de un estudiante de medicina que se ve envuelto en las macabras operaciones de los saqueadores de tumbas.