El cuestionamiento al hambre de poder como herencia latinoamericana, el duelo de saberse siempre extranjero y el azote del amor son los engranajes que recrean el movimiento en este poemario. Desde las sombras y escombros de un país bajo dictadura, el autor se abre en un manifiesto como grito en las profundidades, despojado de toda esperanza ante la maquinaria de vida que absorbe y regurgita, sin embargo, insiste. «La poesía de Jorge Campos encuentra sus raíces en la dimensión de los sentidos. Y estas raíces se nutren de un lirismo profundo, insólito y audaz. De allí que construya enunciados que describen el mundo que contempla, y lo hace de manera salvaje y certera, desnuda y procaz». Enrique Solinas